Colón dio vergüenza y se comió una goleada en Jujuy
3-08-2025 Perdió 4 a 0 ante Gimnasia y profundizó una crisis sin fin.
Cuando parece que Colón no puede hundirse aún más, sus jugadores se encargan de demostrar que todavía no se vio lo peor de este equipo. Gimnasia y Esgrima de Jujuy le propinó una paliza y lo goleó
El Sabalero, que en el comienzo del partido se mostró con la iniciativa de jugar en el campo rival, se desmoronó ante el primer gol del local a los 27 minutos del primer tiempo. El histórico Cristian Menéndez capitalizó una jugada sucia en la que Zahir Ibarra y Nicolás Thaller se durmieron y vieron como desde el piso, un futbolista del Lobo asistía al goleador. Fue el primero de tres cachetazos que vinieron uno detrás del otro.
Fueron tres goles en doce minutos. Los otros dos los marcó Gustavo Fernández, quien aprovechó los horrores defensivos del fondo rojinegro. Zahir Ibarra volvió a quedar retratado en el segundo en el segundo; mientras que Federico Jourdan se sumó a las deficiencias de toda la línea defensiva en el tercero. En ninguno de los tres, Tomás Giménez ofreció seguridad.
En el entretiempo, Martín Minella intentó cambiar el rumbo del partido con tres cambios. Gonzalo Soto, Facundo Castet y Facundo Castro saltaron a la cancha. El Sabalero merodeó el área de Gimnasia pero generalmente sin llevar peligro al arco de Milton Álvarez, aunque Ariel Penel pudo haber cobrado al menos un penal a favor de Colón.
Como si fuera poco, a un minuto del final, Maxi Casa sacó un zapatazo desde afuera del área que se metió en el primer palo de Giménez. Por suerte Penel se apiadó de Colón y terminó el encuentro sin adicionar ni un segundo.
Con la derrota 4 a 0, el equipo rojinegro quedó muy lejos del Reducido, a 12 puntos de Estudiantes de Caseros, el último en clasificar. Todo parece indicar que el Negro está al borde del knockout. Hace una semana, Gimnasia de Mendoza le había dado una trompada difícil de asimilar. Hoy el Lobo jujeño le metió otro gancho al hígado y Colón volvió a demostrar que no reacciona. La cuenta está por llegar a diez y sigue tirado en la lona.