Malasia-gate: Qué dijeron Garcés y Machuca ante la FIFA
22-11-2025 Los ex jugadores de Colón y Unión esbozaron una débil defensa en la investigación por falsificación de documentos. Están suspendidos por un año pero pueden ir al TAS.
Esta semana, la Comisión de Apelación de la FIFA publicó el fallo en el que desestimó por completo el recurso presentado por la Federación Malaya de Fútbol (FAM) y los siete futbolistas acusados de haber falseado datos de sus abuelos y abuelas, para poder jugar para la selección de ese país. Entre los futbolistas aparecen tres argentinos, dos de ellos con pasado en los clubes de la ciudad de Santa Fe: el ex defensor de Colón, Facundo Garcés, y el ex volante de Unión, Imanol Machuca.
De acuerdo a la resolución, el órgano de apelación ratificó las sanciones que previamente había impuesto: una multa de 350.000 francos suizos para la FAM y una de 2 mil francos suizos para cada uno de los siete jugadores, a quienes además suspendió por 12 meses para realizar cualquier actividad relacionada al fútbol.
Una investigación exclusiva de CDN reveló que las actas de nacimiento de los abuelos de Garcés y Machuca, que figuran en el Registro Civil de la provincia de Santa Fe, demuestran que no nacieron en la isla de Penang, en Malasia, como había declarado la FAM ante la FIFA. Las actas oficiales confirman que Carlos Rogelio Fernández, abuelo de Garcés, nació en el barrio Villa María Selva de la ciudad de Santa Fe; y que, Concepción Agueda Alaniz, la abuela de Machuca, nació en la localidad de Roldán, a pocos kilómetros de Rosario.
La novedad de lo publicado esta semana por la FIFA es que, por primera vez, se muestran las declaraciones que hicieron los siete jugadores ante las acusaciones que enfrentan. Las entrevistas dejan en claro la precariedad y lo burdo de las maniobras realizadas.
Las excusas de Garcés
En el caso de Garcés (identificado como el «Jugador 2» en los documentos de la FIFA), el actual futbolista del Alavés de España admitió que fue su agente, Federico Raspanti, quien le propuso jugar para el seleccionado de Malasia. De acuerdo a sus dichos, su representante le habló de un supuesto vínculo familiar malayo. El ex Colón, surgido de las canteras del club El Quillá, confirmó que sus padres nacieron en Argentina y agregó que apenas conoció a su abuelo.
En ese contexto, reconoció que le envío al representante su certificado de nacimiento, el de su padre y el de su abuelo sin revisarlos en profundidad. Cuando Garcés fue indagado sobre la existencia de documentos contradictorios, donde uno decía que su abuelo había nacido en Malasia y otro decía que había sido en Santa Fe, respondió que a él no le compete verificar esos asuntos. Argumentó que envió los documentos originales y negó haber participado en las falsificaciones. Incluso dijo que se enteró de las irregularidades cuando le comunicaron la sanción en su contra.
Lo más llamativo, y lo que más en evidencia deja a Garcés y al resto de los futbolistas, es que ninguno se puso en contacto con la FAM después de haber sido sancionados, pese a que todos señalaron que fue la FAM la responsable del «error».
La declaración de Machuca
El actual futbolista de Vélez, cuyo pase pertenece al Fortaleza de Brasil (que en el documento de la FIFA aparece como el «Jugador 4»), montó la misma estrategia que Garcés. Dijo que recibió la propuesta de su agente, a quien le envió los documentos sin revisarlos. Sin embargo, a diferencia de lo que manifestó el defensor, Machuca sí conoce personalmente a su abuela.
También negó haber participado de la falsificación de datos, ni dijo saber cómo se produjo la misma.
Las insólitas respuestas de los otros futbolistas
Aunque parezca poco probable, las indagatorias a los otros cinco futbolistas sancionados dejaron respuestas insólitos. Por ejemplo, el español Gabriel Palmero tuvo un inoportuno furcio: «Mi abuelo nació en Venezuela y mi abuela en España… quiero decir Malasia, perdón». Agregó que fue estuvo presente cuando su padre le dio los documentos a su agente y que «no estuvo interesado en revisarlos».
Otro que se resguardó bajo el paraguas de lo que le contó su padre, fue el tercer argentino de esta novela: Rodrigo Holgado. Dijo que creía que su abuelo había nacido en Malasia, basándose en lo que le había dicho su papá.
Joao Figueiredo respondió que su abuelo era de Brasil y su abuela era de Malasia. Sin embargo, confirmó la mujer viven en Sao Paulo y que la ve todos los años. Añadió que su representante le presentó la oportunidad de jugar para Malasia después de haber estado tres meses en un club de ese país.
Uno de los casos más llamativos es el del neerlandés Héctor Hevel. No sólo se presentaron documentos asegurando que su abuelo era malayo, sino que también negó haber vivido 10 años en Malasia, pese a que se presentó un papel que decía lo contrario. El futbolista respondió que «firmó sin leer, siguiendo instrucciones».
Para la FIFA, el hecho que los jugadores hayan confiado en sus agentes, no les quita responsabilidad. De hecho, el fallo hace hincapié en esa actitud desinteresada. Además, resuelve notificar a las autoridades penales de Argentina, Brasil, Países Bajos, España y Malasia al entender que «la falsificación de documentos para acreditar la nacionalidad afecta directamente a la integridad deportiva y podría tener consecuencias legales más allá del fútbol. Es imperativo que se informe a las autoridades pertinentes para que se lleven a cabo las investigaciones y procedimientos penales apropiados».
En lo que refiere a lo deportivo, todos los implicados tienen un plazo de 21 días en total para presentar su recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Sin embargo, corren un riesgo adicional. No solo porque el TAS podría ratificar las acusaciones, sino porque podrían incrementarles la sanción, por todo el material probatorio que fue sumando en el último tiempo. Por ahora, Garcés, Machuca y el resto de los futbolistas deberán esperar hasta septiembre de 2026 para volver a jugar.